Joyas funerarias

La muerte de un ser querido es algo inevitable en nuestra vida, y por mucho que duela, cada uno intenta afrontar esa pérdida de la mejor manera posible.

Por ello, cada año surgen alternativas a los entierros para poder conservar el recuerdo de todas esas personas que ya no están con nosotros.

Aunque existen muchas formas de mantener a nuestros seres queridos cerca, la más popular de los últimos años es guardar las cenizas del fallecido en joyas o hacer piedras preciosas con ellas.

¿Qué son las joyas funerarias?

Son piezas pequeñas de joyería cuyo uso es único y exclusivo para guardar las cenizas de un ser querido. Además, debido a su forma, tamaño y material no se aprecia la diferencia frente a una joya convencional.

La práctica de crear reliquias para conservar los restos de los seres queridos empezó a tener lugar en el siglo XII y es una tradición que ha ido evolucionando con el paso del tiempo.

Antiguamente, no era algo tan común. Sin embargo, en los últimos años la costumbre de crear joyas ha aumentado notablemente y es muy demandada entre la población.

Tipos de joyas funerarias

Existen joyas de todo tipo de formas y tamaños, aunque las más comunes son los colgantes y anillos, las joyas funerarias con huella dactilar y los diamantes.

Colgantes, anillos y relicarios para cenizas

Son piezas en cuyo interior se almacena una pequeña cantidad de las cenizas del difunto. Estos tres objetos suelen ser los más demandados por los familiares, ya que apenas pesan y son cómodos de llevar.

Joyas funerarias con huella dactilar

Otra de las formas de conservar a un ser querido es mediante la grabación de su huella dactilar. Es una opción más económica, ya que implica menos recursos para su fabricación.

Hacer diamantes con las cenizas

Se trata de un proceso de extracción de carbono del cuerpo del difunto para transformar su estructura molecular en grafito.

En primer lugar, la sustancia se somete a una presión de 611.830 kilogramos por centímetro y luego a una temperatura de 1.200 grados centígrados. Por último, ésta se cristaliza formándose así la piedra.

Este proceso dura entre cinco y seis semanas y se puede llevar a cabo tanto con cenizas antiguas, como con cenizas recientes o de exhumación.

El éxito de esta joya se debe a que es algo totalmente personalizado ya que depende la cantidad de carbono y de boro de cada cuerpo.

Cada persona fallecida produce entre 2,5 kilos y 3 kilos de cenizas y para la fabricación de un diamante únicamente se precisan 500 gramos. De esta forma, se pueden llegar a formar hasta cinco joyas por difunto.

El color de la joya varía desde el blanco al azul oscuro y el mismo depende de la cantidad de boro que se tenga en el cuerpo. A su vez, el precio del mismo varía en función del tipo de corte del diamante.

Además, para garantizar la calidad del diamante, se entrega un certificado de Origen con la descripción química de la piedra.

Joyas funerarias a partir del ADN de la persona fallecida

Representan la última tendencia en joyas funerarias y son elaboradas a partir del ADN del difunto mediante tecnología 3D o de las cenizas combinadas con cerámica.

 

Sea cual sea el tipo de joya funeraria que se escoja, lo importante es asegurarse de elegir un equipo profesional que esté altamente cualificado para poder inmortalizar el recuerdo de tu ser querido y el amor hacia esa persona.